Deja resueltas las partes que pueden prepararse con anticipación y guarda cada alimento de manera adecuada. Reserva los acabados crujientes para cuando la base esté lista.
Si llevas la preparación fuera de casa, considera también el tiempo de transporte y la temperatura necesaria. Separar recipientes no reemplaza las medidas de conservación que correspondan.
Al servir, reúne únicamente la cantidad que vas a consumir. Esto facilita adaptar otra porción y evita guardar mezclas completas cuando sus ingredientes se conservan mejor por separado.