Prueba primero en un recipiente pequeño. Mezcla una parte de la base con una adición moderada de miel y observa cómo se une antes de repetir el proceso.
No evalúes la preparación solo por su apariencia. Extiende un poco sobre el alimento que acompañará para comprobar si se distribuye como deseas o necesita otra textura.
Si quieres conservar usos salados, guarda una parte sin endulzar. Esta decisión ofrece más alternativas que intentar retirar después un ingrediente que ya quedó integrado en toda la mezcla.